DIMENSIONES

 

TRASCENDER EL ODIO

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

 

 

El 3 de marzo de 2017 publicaron en Twitter una información sobre la muerte de Timoleón Jiménez (Timochenko), el máximo comandante de las Farc, que luego se convirtió en viral en otras redes sociales. Algunas personas, con gran alegría, le desearon “la gloria del infierno” y que muy pronto se reuniera en ese mismo sitio con el presidente Santos, Iván Cepeda y Piedad Córdoba, entre otros de una gran lista. Este hecho es el punto de partida para analizar la situación que está viviendo nuestro país, donde lo común es la polarización.

 

 

 

Colombia está siendo recorrida por el odio; un número muy importante de compatriotas lo dicen abiertamente. Las expresiones de este hecho se dan en diferentes tipos de manifestaciones, en las cuales prima el criterio de acabar “con el enemigo”. ¿Pero quién es el enemigo? Los que piensan distinto. En los últimos años de vida republicana, yo no había presenciado tanta intolerancia, estimulada por la confianza que les ha depositado la ciudadanía a algunos para que se conviertan en sus líderes o guías. Me parece que los integrantes de ambos bandos probablemente no han reflexionado en que la verdadera democracia se construye en los disensos.

 

 

 

Desde el punto de vista psicológico, no es posible que todos los seres humanos pensemos igual. Dice el adagio popular que cada cabeza es un mundo, es decir que cada uno de nosotros ha construido a lo largo de la vida sus propias verdades. Y eso está bien. Lo que no es aceptable es pretender que lo que yo pienso sea “la verdad revelada” y que, por lo tanto, todos los demás deban seguir esa misma línea. Una democracia se enriquece cuando nos reconocemos y nos respetamos profundamente en la diferencia. Ese es el reto que tenemos.

 

www.urielescobar.net / Twitter: @urielbarrios16

 

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