CONVERSATORIO SEMANA 6-12 MARZO 2017

PSICO SALUD Y TRANSFORMACIÓN S.A.S.

 

FUNDACIÓN DEJANDO HUELLA

 

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

 

 

AMA SIN CULPAS

 

 

 

ME SIENTO ABRUMADA. Esa fue la expresión que utilizó Imelda cuando asistió a la consulta de psiquiatría. Agregó que por momentos tenía ganas “de tirar la toalla, pero, si lo hago, quién trabaja para cumplir con todas las obligaciones?”. Tiene 52 años, separada, con 2 hijos -32 y 30 años-, hace mucho tiempo vive en Estados Unidos, desempeñando labores de aseo en varias casas, desde allá le gira mensualmente a sus hijos para su manutención. Es epiléptica, hipertensa y diabética y últimamente se ha descompensado, por esta razón sus patronos le han dicho que no puede seguir trabajando para ellos. Su mayor preocupación es que no le alcance el dinero, además, como lo expresa textualmente: “Mi hijo mayor se consiguió una mujer y ya tuvieron un hijo. Imagínese con dos bocas más para mantener”.

 

 

 

El terapeuta le indaga sobre los motivos por los cuales sigue sosteniendo económicamente  sus  hijos y al respecto anota. “Es que ninguno ha trabajado con juicio. Cuando tomé la decisión de viajar hace 20 años, fue porque el papá me los dejó a mí y aquí en Colombia con lo que ganaba, no me alcanzaba. En los primeros años la situación en ese país estaba mejor, inclusive me alcanzó para comprar 2 casas aquí en la ciudad, pero, por mi enfermedad las oportunidades se me han ido cerrando. El hijo menor es adicto a las drogas y al mayor ningún trabajo le sirve, quiere que le paguen como alto ejecutivo y por ese motivo no lo acepta o renuncia al poco tiempo”.

 

 

 

El terapeuta pregunta si alguna otra situación la angustia y al respecto dice: “Si Dr. Imagínese que la semana pasada el hijo mayor me dijo que él estaba muy preocupado porque ya tenía un hijo y me veía muy enferma, y en cualquier momento me podía morir. Si eso ocurría. Cómo quedaría él, la esposa y el hijo?. Por eso me propuso que le diera la herencia que le correspondía, porque si no lo hacía eso sería para problemas con el hermano. Además estaba necesitando plata”.  ¿Qué le respondió usted?. Quiso saber el psiquiatra y su respuesta fue la siguiente: “Me puse muy triste porque los dos hijos, siempre me han robado plata, si no fuera por mi mamá que la administró en este momento no tendríamos casa, pero, usted entenderá que son mis hijos y todo lo que uno trabaje es para ellos. Me entristece que sólo piense en lo que voy a dejar y no en mi salud”.

 

 

 

REFLEXIÓN

 

 

 

v  Qué piensa de la actitud del hijo mayor respecto a Imelda?.

 

v  Cuál cree usted que fueron las razones por las cuales los dos hijos viven de esa manera?.

 

v  Qué recomendación le daría a Imelda?.

 

DESARROLLO

 

 

 

v  Echarle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores. Thomas Harris

 

v  Desgraciado el que no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias!. La muerte se lo arrebatará todo. Amad a las almas, y las volveréis a encontrar. Víctor Hugo

 

 

 

Es profundo el sufrimiento de Imelda, al sentir que todos los esfuerzos que realizó en solitario, el estar fuera de su país, de sus querencias, de las personas que la vieron nacer. Todo esto lo abandonó y se marchó a un país extraño movida por el amor que sólo una madre puede sentir por sus hijos. En todo ese esfuerzo primaba un pensamiento central: Debo hacer todo lo que esté a mi alcance, para darle a mis hijos lo que Yo no tuve. Usted ha escuchado antes esa misma sentencia?. En muchas ocasiones la he escuchado en boca de padres desesperados que se preguntan, al igual que nuestra protagonista: En qué he fallado, si he luchado durante toda mi vida para que ellos (los hijos), sean personas de bien?.

 

 

 

Y allí, en esa forma de pensar radica precisamente el error. Lo que los hijos necesitan, lo que verdaderamente los forma, es la educación en valores esenciales, que les permitan vivir como sujetos éticos, útiles y que ayuden a construir nuestra sociedad. Los niños y adolescentes aprenden esto en el seno del hogar a través del ejemplo que ven en sus figuras de identificación –Padres o adultos que conviven con ellos-. Pero, una sociedad que da prioridad a tener cosas materiales, por encima de cualquier consideración o de cómo se consigan, está destinada a tener graves problemas de solidaridad, fraternidad y preocupación auténtica por el otro. Y qué se deriva de esta actitud?. La injusticia, la explotación, la marginación de grandes capas de la sociedad, que se levantan sin esperanza.

 

 

 

La actitud asumida por el hijo mayor de Imelda, el de no preocuparle la salud de su madre, siempre y cuando esta no se encuentre ligada a ser cada vez más productiva “para que lo pueda sostener en abundancia”, es sin duda un patrón de conducta que él aprendió. De quién?. Por supuesto de sus figuras de identificación, porque esa fue la manera en que lo educaron. En su esquema mental no hay cabida para valores como, la gratitud, la solidaridad y el amor. Su vida gira alrededor de satisfacer sus deseos, sin importar que sobre ellos debería estar una preocupación auténtica con respecto al ser humano, que más se debería querer, respetar y venerar: La madre.  Imelda si quiere sentirse mejor debe dar un primer paso, y es liberarse de la culpa. Entender que ella no tiene en absoluto ninguna obligación de sostener a sus dos hijos adultos y una vez tenga un convencimiento pleno de ello, soltarlos a ambos, que vuelen, que desarrollen su propia autonomía. Y esto si es amor verdadero. Porque amar exige que el ser amado sea como mínimo responsable de su propia vida. Si esto no se da, sería alcahuetería y le estaríamos haciendo un grave daño a nuestros hijos.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0