DIMENSIONES

 

EL MURO DE LA IGNOMINIA

 

 

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

 

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 25 de enero del 2017
–apenas 5 días después de su posesión– firmó un decreto que le permitirá construir un muro de 3.153 km de largo en la frontera con México, para frenar el paso de inmigrantes ilegales hacia su país. El costo de esta colosal obra es de aproximadamente 20.000 millones de dólares, que saldrán de los bolsillos de los mexicanos, como lo prometió en campaña; y para ello gravará con un 20 % las importaciones provenientes de dicho país.

 

 

 

Detrás de medidas como la del muro o como la que desde el 1 de febrero de este año regula la expedición de visas de colombianos que deseen viajar a EE. UU., el mensaje es claro: “Los latinos no son bienvenidos a Norteamérica”. Los estadounidenses en su libre albedrio eligieron como su presidente a Trump, así ello represente un retroceso en su historia, si se compara su actitud con la asumida por el presidente número 35, John F. Kennedy, un verdadero estadista: “Nunca hemos tenido que poner un muro para mantener a la gente aquí. […] Es una ofensa no sólo contra la historia, sino también contra la humanidad. Separar familias, dividir marido y mujer…”,  como dijo en uno de sus discursos.

 

 

 

Ante la construcción del muro de la vergüenza, ¿cuál debe ser la actitud de nosotros como latinoamericanos?: ¿debemos humillarnos ante la prepotencia de Trump? Como bien lo expresa el papa Francisco: “Cuando vemos que se generaliza la xenofobia, cuando constatamos que ganan terreno las propuestas intolerantes, detrás de esa crueldad que parece masificarse está el frío aliento del miedo”. Así que los latinoamericanos debemos unirnos –ahora más que nunca–, desafiar al actual ego reinante en EE. UU. y gritarle que no nos doblegamos, porque somos pueblos dignos, recorridos por la fuerza de la libertad. No al miedo y sí a la unión y a la fraternidad. www.urielescobar.net / Twitter: @urielbarrios16

 

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