CONVERSATORIO MARTES 10 ENERO 2017

PSICO SALUD Y TRANSFORMACIÓN S.A.S.

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

 SOMOS PADRES Y NO AMIGOS

 

ESE SEÑOR NO ME ENTIENDE. Andrea asistió a la consulta de psiquiatría en contra de su voluntad. El padre fue quien más insistió para ello, y la actitud de la madre era de preocupación por las manifestaciones de su comportamiento en los últimos meses. Es una joven de 14 años, estudiante de 9 grado, en la institución educativa están según le dijo la rectora a la progenitora “que se chiflan con ella”. El motivo es por su comportamiento disociador durante las clases, demandante, desafiante, no acata de buenas maneras las normas durante el desarrollo de la clase y asume una actitud de no importarle las consecuencias derivadas de sus actos. En casa es desordenada, no ayuda para la realización de las labores cotidianas y cuando se le insinúa que colabore, monta en cólera y manifiesta “Yo no tengo porque estar “mantequiando “ en la casa, para eso está usted que es la dueña y si no puede consiga a alguien que le ayude, pero, conmigo no cuente”.

 

Es hija única, sus padres están separados desde hace 7 años, vive con la madre y el padre la visita en promedio una vez por semana. La relación con sus progenitores se puede resumir de la siguiente manera. La madre dice: ”Yo he tratado de ser más que mamá, una amiga. Trato de que hagamos las cosas juntas, participar de sus juegos y actividades y que pueda confiar en mí, siempre le insisto en que me vea, como a su mejor compañera”. El padre comenta sobre su relación con Andrea “Trato de que no le falte nada desde el punto de vista material, soy estricto y exigente, no le paso nada cuando hace las cosas mal y por esta razón ella se me enfrenta, dice que no tiene que obedecerme a mí, porque vive es con la madre y ella la entiende mejor”. Sobre la mamá Andrea piensa “Está pendiente de mí y se preocupa por todo lo que me pasa”. Y sobre el padre “Ese señor no me entiende, no está con uno y siempre viene es a exigir”.

 

El motivo principal por el cual los padres asistieron a consulta es porque Andrea en los últimos 6 meses ha presentado una serie de síntomas caracterizados por: Tristeza, mal genio, empeoramiento en el desempeño académico, peleas con sus amigos y ha verbalizado el deseo de morir, porque no se siente a gusto con la vida. Además el padre la castigó físicamente porque le encontró marihuana entre sus pertenencias. Durante la sesión permaneció frente al terapeuta con una actitud distante, mirando hacia otro lado, respondiendo a las preguntas con monosílabos, manifestando que no quería estar allí y prefería irse a casa. Se le hizo un diagnóstico clínico de Trastorno depresivo, se inicia tratamiento antidepresivo y se cita a sesiones conjuntas a ella y sus padres, tanto por psiquiatría, como por psicología.

 

REFLEXIÓN

 

v  De su opinión sobre la actitud de la madre hacia Andrea

v  Qué opina de la actitud del padre?.

v  Opine sobre lo que se debería hacer para mejorar la situación familiar.

 

REFLEXIÓN

 

“Convertirnos en amigo de los hijos implica dejarles huérfano de padre o madre.”

“Los hijos necesitan del referente de autoridad del padre y la madre”

Cristina García (http://www.enbuenasmanos.com/ser-amigo-de-los-hijos)

 

La madre ha asumido frente a la crianza de Andrea, una actitud que he escuchado con relativa frecuencia en las consultas de  padres con hijos adolescentes. Esta es: “Nosotros tenemos que ser amigos de nuestros hijos y debemos tratar de actuar y pensar, tal como ellos lo hacen, porque de esa manera nos ganamos su confianza”.  Error!. Los seres humanos aprendemos e introyectamos normas, principios y valores de acuerdo a unas pautas que nos trasmiten con la palabra y el ejemplo, unas personas denominadas en psicología, como figuras de identificación. La sociedad ha delegado esta importantísima función a los padres. Son ellos los responsables de formar hombres y mujeres con un sentido ético para actuar en sociedad. Ahora bien, si los padres se despojan de ese rol y se convierten en pares –iguales- de sus hijos, entonces. Quién carga con esa responsabilidad?.

 

Cuando menciono en talleres o conferencias este aspecto, algunos asistentes preguntan en el siguiente sentido: “Entonces no es bueno que los hijos confíen en nosotros?”.  Claro que deben confiar en los padres y ese es otro de los elementos fundamentales en la crianza. La información sobre aspectos de la vida como sexualidad, acatamiento de normas, debe ser trasmitida a niños y adolescentes por personas responsables y con conocimiento del tema, y nadie mejor que los padres para cumplir esa función, sin embargo, y soy reiterativo en ello, los hijos deben tener siempre presente el rol que desempeñan los padres en su formación y a ellos les deben, no sólo, la obediencia, sino, un trato amoroso y respetuoso. La mejor manera de ganar esa confianza es a través de la actitud de los padres, en el que debe predominar, el diálogo, la escucha y consideración sobre lo que los hijos opinan respecto a las decisiones que se toman relacionadas con permisos, relación con amigos, consulta de redes sociales y todos los temas que en el mundo actual atañen a nuestros jóvenes.

 

La actitud del padre con respecto a Andrea es errónea y desafortunada. La manera como lo trata ella es la resultante tanto del comportamiento de él, como de la discrepancia que mantiene con la madre, respecto a cómo deben ser las normas imperantes en la vida de relación de la joven. Con imposiciones o castigos no se puede educar de manera adecuada. Los niños y los jóvenes requieren que se les tenga en cuenta sus opiniones y cuando, por alguna circunstancia, no se les puede conceder algo, se les debe explicar los motivos por los cuales se toma esta decisión y ellos estarán en capacidad de entender tarde o temprano este hecho. Pero, lo más importante es que se les educa para que sean personas críticas y autónomas, que es el ideal que un padre debe perseguir en la crianza de sus hijos.

 

 

  

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