DIMENSIONES

  

LA ESPECIE HUMANA TIENE UN DESTINO COMÚN

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

En la columna anterior intenté responder una inquietud que rondaba la mente de una mujer afligida: ¿cuál es el propósito de mi existencia? Y entre las respuestas dadas por un grupo de amigos hubo dos en las que quiero concentrarme especialmente, porque complementan lo que expresé al final de mi escrito: 1) "Depende del nivel de evolución de cada ser humano" y 2) "no puedo hablar de la existencia en términos generales, porque creo que su propósito solo lo sabe el Creador; [así que] hablo de la particular: la mía".

 

Estos dos puntos de vista tienen un elemento común: el dualismo, que consiste en creer que en el universo y en las personas hay caracteres o fenómenos que funcionan de manera independiente. Según los conceptos expresados, habría un alma o un propósito individual y otro colectivo que concierne a toda la especie humana. Esta línea de pensamiento es la que domina en la ciencia y en el acercamiento positivista al mundo actual. Sin embargo, el no dualismo –advaita, en sánscrito– postula que los fenómenos deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen.

 

Buda plantea en su Dhammapada que "todas las cosas proceden de una misma fuente; cuando otros sufren, Yo también sufro"; que lo reitera Jesús al decir: "Dios me ha ungido para traer buenas nuevas a los afligidos [...], vendar a los quebrantados de corazón, proclamar la libertad a los cautivos" (Isaías 61:1). Ambos hacen referencia, sin duda, a un propósito común que debemos tener los humanos: la compasión.

 

Todo lo que le sucede a un ser viviente afecta al resto de criaturas. En el caso humano, las personas que mueren por falta de alimentos y, sobre todo, en las guerras afectan negativamente la evolución de la especie. Desde esta perspectiva, el propósito de la vida no puede ser uno distinto a mejorar las condiciones de existencia de todas las naciones y a reconocer que las riquezas que el Creador o el universo nos han concedido no son para que unas pocas manos las acaparen, sino para estar al servicio de todos los habitantes del planeta. Una especie consciente de su actuar debe entender que el verdadero avance planetario se da en la hermandad, en compartir y en ayudar al más necesitado. www.urielescobar.net / Twitter: @urielbarrios16

 

 

 

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