DIMENSIONES

 LAS CRISIS SON EL COMBUSTIBLE PARA EL CRECIMIENTO DEL SER

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

En el año 1.988 la FDA (Agencia de alimentos y medicamentos), aprobó para su uso en USA un medicamento que en poco tiempo se convirtió en un verdadero boom, al prozac (cuyo nombre genérico es la fluoxetina), se le denominó la droga o píldora de la felicidad. Según los medios de comunicación, ya se había encontrado la llave del bienestar humano. Los norteamericanos tan dados al consumismo se volcaron masivamente a su compra y dispararon los niveles de ventas a situaciones similares a los que tenían entonces los analgésicos comunes. Pasados 28 años de este suceso se ha llegado a decantar este optimismo y la conclusión es que definitivamente, esta  no es la panacea que liberará al ser humano del sufrimiento, sino que es un buen medicamento con unos usos muy específicos, para cierto tipo de depresiones.

 

El mundo industrializado y tecnológico que según el sociólogo alemán Herbert Marcuse, aliena al individuo y le pretende vender la felicidad a través de fórmulas y píldoras mágicas, ha olvidado un elemento esencial: La riqueza, el consumismo no pueden dar felicidad por sí solas. Porque todos estos objetos externos deben estar al servicio del bienestar y no como sucede en la gran mayoría de los casos en los cuales las personas tratan de llenar su vacío existencial con creencias o escalando posiciones de poder, aunque para ello tengan que aplastar a su semejante en el vórtice demencial de la competitividad. Cuando educamos a nuestros hijos con el ideal de “darles todo lo que ellos quieran, para que no sufran como les tocó a los padres”. Estamos cometiendo un grave error en su formación.

 

 

El ser humano se forja es en las crisis, en las dificultades. No conozco en mis largos años como terapeuta a una persona (y no puede existir), que me diga que jamás ha tenido una preocupación, un contratiempo, un desengaño, un estado de angustia. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis decía hace muchos años, una verdad indiscutible: La ansiedad es el motor de nuestra vida, es la que nos empuja a buscar en el día a día la concreción de nuestros sueños. Entonces debemos enseñar a nuestros hijos que los retos que ellos y sólo ellos deben enfrentar, son el acicate que los catapultará a conseguir una sólida formación moral, solidaria, comprometida con los retos del mundo actual. Bienvenidas las crisis, son lecciones que la vida nos da a cada uno de nosotros. Aprendamos de ellas. www.urielescobar. Net. @urielbarrios16.  

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