CONVERSATORIO 31 OCTUBRE 2016

 

PSICO SALUD Y TRANSFORMACIÓN S.A.S.

CONVERSATORIO 31 OCTUIBRE 2016

 

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

PUEDES CAMBIAR TU VIDA

 

EL MÉDICO ME DESAHUCIO.  Lo que ha vivido Esther no ha sido fácil en lo relacionado con su salud. Hace 21 años cuando iba a tener segundo hijo, desarrolló una enfermedad muy rara denominada síndrome de Vogt Koyanagi Harada, quedando con secuelas definitivas (ceguera derecha y disminución de la agudeza visual izquierda y disminución de la agudeza auditiva bilateral). Además durante el parto, se complicó la aplicación de la anestesia epidural y el hijo quedó con parálisis cerebral y tiene un nivel de dependencia de ella del 90%. Esa ha sido su vida desde entonces: Cuidar de su hijo, atender al esposo y al hijo mayor. Cuando la atendí por primera vez se encontraba en un cuadro de depresión severa, sin motivación, con deseos de morir y con la impresión de que los demás integrantes de la familia no se preocupaban y habían delegado en ella no sólo la responsabilidad del cuidado de Tomás, sino, todo lo relacionado con el funcionamiento del hogar y lo reconoce amargamente: “A mí no me molesta cuidar de mi hijo, sino, la despreocupación del padre y el hermano. Como será que desde que él nació no he tenido un día de descanso”.

 

Durante los 9 meses de tratamiento por psiquiatría, ha mejorado de manera significativa, utilizando fármacos antidepresivos, pero, principalmente por la disposición que ha tenido para generar cambios en su vida, se han realizado dos reuniones con el hijo mayor y con el esposo y ellos mencionaron que Esther no acepta su ayuda porque siempre asume la conducta de que no lo atienden como ella lo hace. Tuvo una semana de vacaciones!. Y se ha convertido en una practicante asidua del yoga y la meditación, que reconoce le han producido unos cambios importantes en su vida. A la última sesión llegó muy triste, refiriéndole al terapeuta que el médico que la atendió prácticamente la había desahuciado.  Hace algunos meses viene presentando dolores generalizados en todo el cuerpo, razón por la cual fue remitida con el reumatólogo, quien luego de un análisis le dijo: “Usted lo que tiene es una fibromialgia”.

 

Esther estaba deseosa de saber algo sobre esta enfermedad y el especialista le dijo: “Esta es una enfermedad que no tiene cura. Usted debe prepararse para vivir con esos dolores el resto de la vida, se toma los medicamentos que le mando, asiste a los controles con el médico general y conmigo no tiene que volver más”. Cuando indagó que podía hacer para ayudarse le respondió: “Vaya donde el psiquiatra porque la fibromialgia es una enfermedad de la mente, le duele porque la mente le dice que le duela. Además las personas que tienen el trastorno en el futuro se vuelven coléricas, de mal genio, bipolares”. Cuando hace este relato se torna triste, angustiada y con actitud suplicante le dice al psiquiatra: “Será que en definitiva no hay nada que hacer y estaré condenada por el resto de la vida a estar así?. Será que terminaré como paciente psiquiátrica y hospitalizada en una clínica, porque cuando le pregunte esto mismo al Dr. Me dijo que de pronto si?”.

 

REFLEXIÓN

 

v  De su opinión sobre la manera como el especialista le explicó a Esther sobre su enfermedad y el pronóstico.

v  Qué le respondería usted a Esther de acuerdo a la última inquietud que le planteó al terapeuta?.

 

DESARROLLO

 

v  Aquel que tiene fe no está nunca solo. Thomas Carlyle

v  Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso. Martin Luther King.

 

La vida que ha tenido Esther no ha sido fácil, ha enfrentado y lo sigue haciendo muchas adversidades, no sólo en su salud física, sino las repercusiones que han tenido en su desempeño psicológico, emocional, de familia y en las interacciones con la comunidad. Cualquier persona sometida a estas contingencias, sin duda se va a ver afectada en menor o en mayor medida dependiendo de un elemento que es esencial para tener una buena salud mental y que además le permita superar los factores adversos: La resiliencia. La palabra resiliencia de reciente introducción en el lenguaje psicológico significa la capacidad que tiene una persona o un grupo humano, para enfrentar las experiencias traumáticas y sobreponerse a ellas de manera exitosa. Ser resiliente desde este punto de vista, es reconocer que todos los seres humanos, sin ninguna excepción, estamos sometidos a muchas dificultades a lo largo de la vida, sin embargo, tienen la capacidad para reconocer como dice el viejo adagio: “Lo importante en la vida no es no tener problemas, sino, tener la capacidad para enfrentarlos y superarlos cuando ellos sucedan”.

 

Cuando tuve la primera sesión con Esther, le expliqué sobre el estado depresivo en el cual se encontraba y la necesidad de tomar una medicación que le ayudará desde el punto de vista bioquímico, al equilibrio de unas sustancias cerebrales que se alteran en estos casos. Seguidamente se le dio una importancia fundamental al rol que ella debería jugar para recuperarse en este caso, porque no existe ni existirá por fortuna ninguna píldora que le resuelva los problemas existenciales a una persona. Explicarle los fundamentos de la resiliencia y como ésta puede ser aprendida por cualquier persona, para mejorar su calidad de vida, fue clave para la recuperación que ella experimentó en relativamente poco tiempo. Los elementos claves fueron: Involucrar a la familia, una actitud de apertura y no creer que las cosas se pueden hacer de una sola manera y es la de ella, tomarse unas pausas de descanso, delegar y aprender sencillas estrategias de auto control y conocimiento de sí misma.

 

Con respecto a la pregunta que le hizo al terapeuta sobre los conceptos expresados por el reumatólogo, en concordancia con lo anterior, la respuesta es que él se había equivocado, porque ningún médico debería cortarle a su paciente un elemento fundamental en la recuperación o mejoramiento de una enfermedad: Su capacidad para influir positiva o negativamente en su curso dependiendo de la actitud que asuma ante ella.

 

 

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