CONVERSATORIO DR URIEL ESCOBAR

 

PSICO SALUD Y TRANSFORMACIÓN S.A.S.

CONVERSATORIO 01 AGOSTO 2016

URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.

 

RECIBES LO QUE DAS

 

A PESAR DE ESTE DOLOR TAN FUERTE QUE SIENTO, NO ME CREEN. Durante la primera sesión Johana le comenta al terapeuta su desencanto, debido a su convencimiento de no ser tenida en cuenta por los síntomas motivo de consulta. Ella comenta a los muchos médicos que la han atendido todas sus sensaciones físicas, sin embargo, le piden exámenes y le dicen que no tiene nada. Cómo es posible se pregunta, que no tenga nada, si el dolor que experimento es cada vez mayor?. Acaso creen los facultativos que me estoy inventando los dolores?. Las incapacidades que le han expedido considera han sido “a regañadientes por mi insistencia y no porque estén convencidos de mi enfermedad”.  Refiere desde hace 4 meses, un dolor intenso, incapacitante en las extremidades inferiores, no sólo cuando camina, sino, estando sentada.  Son muchos los estudios que le han realizado para tratar de encontrar el origen físico de estas dolencias, sin embargo, la conclusión siempre ha sido la misma: No se encuentra una relación entre dolor y alteración de algún órgano corporal.

 

Tiene 48 años, bachiller, con estudios como secretaria, trabaja en esta área hace bastante tiempo, soltera, vive sola. La madre que era su compañera falleció hace 1 año de cáncer, pero, estuvo postrada muchos meses, con metástasis y severos dolores en ambas piernas. Esta experiencia de acompañarla en su padecimiento, le “cambió su vida”, porque tenía que estar siempre acompañándola y al final sentía además de la impotencia por no poderle calmar el dolor, un sentimiento de rabia, porque consideraba que ella se estaba inventando esos dolores, dice al respecto: “Está bien que le doliera, pero, no como para hacer esos escándalos. No se imagina todo lo que padecí y al final comencé a odiarla porque toda la vida se la había dedicado a acompañarla y mire con lo que salió”.

 

En la segunda sesión manifestó que la medicación formulada para el dolor y el insomnio, no le había hecho ningún efecto y antes por el contrario, sentía mayores molestias. El terapeuta le preguntó si en alguna ocasión había pensado que existiese una relación entre la enfermedad de la madre y sus síntomas, ante lo cual sorprendida preguntó.

-“Cómo así Dr. Es que usted cree también que me estoy inventando esto que siento?”-

-“No he dicho que se esté inventando los síntomas, los cuales son reales, sino, si ha pensado que pueda haber una conexión con los dolores experimentados por su señora madre, sobre los cuales usted no creía”-.

-“Yo no había pensado. Será Dr. Que Dios me está castigando porque no le creía a mi mamá y esta es una prueba que él me manda para que sienta en carne propia, la impotencia que le da a uno cuando no le creen?”-

 

REFLEXIÓN

v  Qué piensa sobre lo expresado por Johana al final sobre un castigo de Dios por su falta de consideración por la madre?.

v  Si los estudios físicos no han encontrado ninguna alteración. Qué debería hacer ella para sentirse mejor?.

 

DESARROLLO

 

“Enséñanos buen Señor, a servirte como mereces, a dar sin contar el costo, a luchar sin contar las heridas y a no buscar descanso, a laborar sin pedir recompensa excepto saber que hacemos tu voluntad.” San Ignacio de Loyola

 

En las tradiciones espirituales y las enseñanzas de los guías que ha tenido la humanidad (Buda, Jesús, Mahoma), siempre se menciona el concepto de dar, no sólo para recibir en abundancia, sino, para tener una vida plena, la cual se resume en servir al semejante, con desprendimiento. En las filosofías orientales se utiliza un término denominado Karma, el cual significa acción y se refiere a nuestras actividades físicas, mentales y verbales, las cuales dejan huellas o impresiones, que con el tiempo producen sus correspondientes resultados. Un refrán muy coloquial dice, “Cosechas, lo que siembras”. Lo anterior apunta a un hecho fundamental, el cual debemos tener en cuenta para disfrutar de una existencia tranquila: Lo que hoy hago, el mañana me dará una recompensa, buena o mala dependiendo de la acción originaria o de la calidad de semilla que hemos sembrado.

 

Con el concepto anterior no estoy afirmando que los síntomas dolorosos que experimenta Johana (son reales, no se puede dudar de ello), sean una consecuencia de  los pensamientos y los sentimientos de odio y rencor expresados hacia la madre. No. El alma humana es demasiado compleja y fascinante, como para englobarla en el encadenamiento de hechos aislados para explicarla en su real dimensión. Pero, lo que sí es claro, son los sentimientos de culpa que afloraron en ella, cuando el terapeuta trató de establecer una conexión entre un hecho y el otro y aunque no reconoce haber pensado en ellos, a nivel inconsciente se estaban movilizando y finalmente conflictuando a tal grado su estructura psíquica que se expresaron a través del síntoma, el cual para darle un mayor significado se localizan en el mismo sitio del de la madre y sobre los cuales ella no le creyó.

 

 

Las sesiones siguientes han mostrado unos resultados que en el proceso terapéutico son los esperados: Una mejoría evidente y cada vez más consistente de los síntomas dolorosos. Y esto no es ningún milagro, es en esencia el reconocimiento de algo que los seres humanos desarrollamos a lo largo de nuestras vidas: La necesidad de ser escuchados, comprendidos y aceptados a pesar de las fallas y errores que hayamos podido haber cometido. Hacer catarsis como se le denomina a este proceso de escucha es la piedra angular en el trabajo que los terapeutas realizamos con nuestros pacientes, para liberarlos de culpas y sentimientos que no ayudan, sino entraban su recuperación. Debemos ayudarles a que sean conscientes de la experiencia maravillosa de estar vivos.  

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